Estamos en una época donde el 90% de la música que llega a las masas es pura bazofia. Es la tónica de los últimos años, tras los cuales, uno ya opta por resignarse y escaparse a su isla personal de gustos y quedarse allí, sin noticias de nada nuevo que “se estile”. Poco o nada sorprende ya en un mundo donde los llamados “artistas” sacan títulos como churros de una calidad ínfima. Dicen que la piratería está matando a las discográficas. ¡Viva la piratería en ese caso!
Bueno, voy al tema que vengo a plantear: Me he dado cuenta de que la música visual, es decir, los videoclips tienen mucho que ofrecer para analizar adónde tira nuestra sociedad. Si un tema quiere triunfar, debe tener su videoclip, ¿por qué? porque es lo que va a salir en la todopoderosa (e imbecilizante) tele. Son las imágenes que va a ver el vulgo y es toda una campaña de márketing, en realidad. Ahí es donde quiero llegar.
Una gran cantidad de temas van acompañados de videoclips llenos de tíos y tías semidesnudos que cumplen el canon de lo que habitualmente se considera “estar bueno”. Hacen multitud de poses, miran de multitud de maneras, tratando de seducir al espectador medio de este tipo de producto (desde adolescentes hasta adultos ya bien entrados en los 20). Es un bombardeo de insinuaciones que llegan incluso a ser vergonzantes para un videoclip.
Es exagerado cómo utilizan el sexo para vender. ¿Tiene que enseñar el culo una artista musical para vender discos? ¿tiene que salir sin camisa el chaval que canta para que las niñas se acuerden del tema que canta? parece ser que sí, que hay que enseñar culos y tetas para vender hasta un cepillo de dientes. Todos se apuntan a la moda, todos quieren hacer coreografías diseñadas al milímetros mientras los fans babean, hipnotizados.
Da pena que se dediquen a calentar a la peña, en vez de hacer verdadera música.
Más de uno debería haber cambiado ya de oficio.
Enviado
03 dic 2008 17:00
por
JMN