Una historia para no dormir

Hace tiempo escribí esta historia en la que se desvelaban algunos de los secretos más ocultos de mi pasado. En ella se contaban los horrores de una etapa oscura de mi vida... sí... ¡mi época de parvulitos! Aquí la tenéis, para quien quiera sufrir leyéndola. Es escalofriante:

Te diré una cosa que pocos mortales saben, porque los que lo sabían... doblaron el gorro en extrañas condiciones.

Situémonos en un colegio llamado El Cristo.

Hace muuuchos años, cuando los más temidos vándalos urdían sus inefables mentes perversas con los pensamientos más impuros y despechados en una triste escuela pública donde los profesores salían llorando, cuando no malheridos por los terribles actos que allí se perpetraban. Una de aquellas lúgubres clases que componían aquel edificio maltrecho, de escasas 2 plantas se llenaba todos los días de un tumulto de pequeños jóvenes cuyas intenciones sólo Dios sabría sojuzgar a bien de tal crueldad que entrañaban. Jovencitos que afilaban sus dientes con los hierros de las sillas, de esas que no levantaban un palmo del suelo y que aparecían moteadas de todo tipo de chicles Boomer y de aquellos otros de fresa empalagosa que regalaban cromos de He-Man.

En la clase había ciertos niños, por llamarlos de alguna forma, que eran capaces de intentar cosa tan deplorable como envenenar al profesor metiéndole en el bocadillo que comía usualmente durante el recreo UNAS RODAJAS DE PLASTILINA y cambiarlas por el chorizo que el pobre honorable maestro había colocado cuidadosamente para calmar su hambre a media mañana o de quitarle las muletas al más entrañable profesor minusválido, que los trataba como si fueran los mismísimos ángeles. Había un chaval cuyo nombre no quiero acordarme entre aquellos imberbes infantiles que siendo un peque que perfectamente podía haber pasado por un muñeco de Jesmar® tuvo en cierto instante de la clase de parvulitos tantas ganas de orinar que no le quedó otra que idear un invento espeluznante, precisamente porque la más malvada de las profesoras (tenía que ser mujer) le había echado una bronca de tres pares por ir a orinar dos veces seguidas el día anterior. El muchachillo quedó tan traumatizado con la bronca

que ese día no se atrevía a decir ni "mu" para pedir ir al baño. El pensaba: “¡sí hombre! y que la guarra ésta me castigue como ayer, ¡no nonnonono!”. El chaval se dirigió con sigilo hacia los más ocultos rincones de la clase atrincherado por una muralla de juguetes renegridos de viejos que eran y allí encontró A SU CÓMPLICE. Era una muñeca de trapo con bonitos pelos naranjas, que eran laaaargos y de color vivo: ¡la muñequita era la muñeca más nueva del cole! Además tenía una imborrable sonrisa que aún hoy debe perdurar.

El chaval, que era de todo menos moralista y puro miró a la muñeca, de tamaño medio, y le echó un vistazo a su pelo hecho de fregona. Su mirada cortante y despiadada era un alarde de fiereza e intenciones corrosivas hasta tal punto que cualquier persona en su sano juicio perdería la cabeza al ver su mirada diabólica

¡DIOS! ese chaval… ¿¡¡QUÉ HACE!!? ¡oh no! ¡se acaba de bajar la ínfima braguetilla de sus pantalones!

¡Mortífero gesto!

El muchacho, oculto y totalmente consciente del acto de perversión suma que iba a realizar no dudó ni un momento en dirigir su chorro de pecado contra la pobre muñeca, que con impávida sonrisa allí pacía, sin conciencia de la humillación trapera que estaba cayendo sobre ella.

Evidentemente, la muñeca quedó chorreando. Ese pequeño bicharraco acabó su hazaña y la pobre muñeca, desteñida casi fue cogida de un brazo como si se tratase de una compañera sentimental con sutil amabilidad fundada no por otra cosa que la intención maquiavélica del niño, que se dispuso a esconder a su recién hecha amiga con pelos de fregona. Con cuidado eligió el sitio más recóndito de la clase, entre los gritos de sus compañeros, aún felices…

Pronto el ambiente se tornaría lúgubre y funesto cuando, atónitos, descubrieron que una nueva víctima había caído en las garras del asesino de la pirindola: La nueva muñeca había sido mancillada.


Enviado 05 sep 2007 3:03 por JMN

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