junio 2008 - Artículos
Si ayer todo el país vivió un partido trepidante, hoy no ha sido menos. Los dioses del fútbol nos acaban de regalar otro partidazo de infarto. Turcos y checos se jugaban la clasificación para cuartos, buscaban ser segundos de grupo tras el primer puesto asegurado de Portugal. Antes de verlo me confesé seguidor turco por Emre y Murat, dos grandes amigos que conocí los primeros días durante mi estancia en Francia. El partido se puso muy difícil desde el principio, con un equipo, el checo, muy bien posicionado y apretando con un juego más o menos convincente. Digo más o menos porque a este equipo le falta la calidad de Nedved o la inteligencia de Rosicky, ambos ausentes, el primero por retirada y el segundo por lesión. Aún sin ellos, los centroeuropeos golpearon primero; un certero y fuerte cabezado del "tanque" Koller abrió el marcador y cerró prácticamente la primera parte. El comienzo de la segunda trajo consigo un cambio radical. Los turcos empezaron a tocar (como preveía Camacho, sorprendente comentarista de Cuatro), pero terminaban jugada con balones siempre aéreos sin crear muchos problemas, ya que los checos son maestros en ese tipo de juego. Sin mucho juego, y a la contra (que está de moda en este europeo), los turcos se dejaron golpear de nuevo, 2-0, minuto 70 y todo prácticamente decidido. "Buscar a Nihat", comentaba constantemente. Está claro que, a partir de este momento, un gol cambia completamente: si llega el tercero te mata, si llega el primero te vienes arriba. Y pasó lo último. Gran jugada de Turquía por banda derecha, centro atrás y golpeo seco, 2-1 y con tiempo por delante. Se acercaba la recta final de partido y los turcos asediando al equipo rival. Parecía que la República Checa estaba muy asustada, pues ni presionaban con fuerza ni tenían un orden defensivo claro. La suerte le volvió a dar la espalda a Cech, al igual que le pasó en la tanda de penaltis de la última final de Champions. No pudo atajar un balón alto aparentemente sencillo para el que se presume ser uno de los 3 mejores porteros del mundo, y Nihat, que sabe siempre dónde hay que estar, marca a puerta vacía. Sin creerlo, y en menos de 15 minutos Turquía empataba el partido. Según la nueva normativa UEFA este resultado obligaba a jugarse la clasificación en la tanda penaltis, por primera vez en la historia. Los checos apretaron tarde, y, en una jugada un tanto confusa, estuvieron a punto de marcar. No lo hicieron, pero el árbitro expulsó al portero turco por una supuesta agresión (más bien empujón) a Koller. Los 3 cambios se habían agotado, lo que supuso que un jugador de campo se pusiera bajo los palos... con la tanda de penaltis a tan solo tres minutos de acabar el partido. Acabaron con 10 y sin portero. Pero en una jugada rápida iba a ocurrir lo que nadie pensaba. Balón al hueco para Nihat (como a él le gustan) y no perdona. El tercer gol turco por la escuadra y la grada enloquece. Nadie se lo creía. En menos de 25 minutos 3 goles de Turquía, remontada y final del partido. Visto lo visto en esta Eurocopa habrá que estar atentos los 90 minutos de cada partido, hasta que pite el árbitro, porque seguro que no será el último en el que haya emoción hasta el final.
Los últimos minutos fueron de infarto. Toda España debió estar pendiente... pero sin mucho convencimiento. Es a lo que nos tienen acostumbrados. Pero dicen que la suerte favorece a las mentes preparadas... y Villa la tiene muy amueblada. Fue un partido un tanto gris de España y todos nos esperábamos el empate. Pero goleador igual a racha, y volvió el guaje; desde aquí le mando un "viva tu madre", un "viva Asturias" y si hace falta un queso manchego. Toque sutil para quitarse a su marcador y con un golpe maestro la cruza con la diestra: gol de España, y 3 nuevos puntos! A priori parecía un partido más cómodo, vistos los primeros 20 minutos de partido; pero en fútbol nunca se sabe y con buena presión los suecos nos quitaron la posesión para marcar; los dos internacionales del Madrid no estuvieron acertados, sin quitar méritos a Ibra, pero en un europeo se les debe de exigir un poco más. Con un pie y medio en cuartos nos hemos ganado una semana tranquila, porque el partido no fue para tirar cohetes, pero se ganó y es lo que cuenta. Realmente... ¿Podemos? No lo tengo más claro que ayer, ni menos que mañana, pero pasito a pasito vamos consiguiendo objetivos. No asustamos tanto como lo pintan, pero estamos ahí. Asustar sólo asusta Holanda que ya está en cuartos... y se les ve lanzados. ¿Podremos llegar a ganarles antes a ellos?
Cuando escuché por primera vez su mítica frase, se me quedó grabada de por vida. Gary Lineker nos dijo en su día que "el fútbol es un juego que enfrenta a once contra once y en el que siempre gana Alemania". Ayer, este estudioso del balón se comió sus palabras. Croacia dio la primera gran sorpresa del torneo (salvando las distancias con respecto al 3-0 de Holanda a Italia) al ganar 2-1 a los alemanes. Se aseguran el primer puesto y tienen muchas papeletas de evitar a la temible Portugal de Ronaldo, Deco, Pepe... y compañía en cuartos. Con un fútbol eléctrico y peleón consiguieron ahogar a las "figuras" que, a priori, tienen la obligación de colocar al equipo germano en, al menos, la final. Esta vez el fútbol fue justo. Alemania no tuvo su día, ni la suerte que tanto le persigue en grandes eventos; supongo que, esta vez, los dioses del fútbol estarían jugando al mus, en vez de echar la quiniela. Pero a mediados de junio, esto no ha echo nada más que comenzar. Las palabras de Lineker han pesado tanto a lo largo de la historia del fútbol que, en una semana, todo puede cambiar. Eso sí, se presume (si la lógica se tranquiliza) que tendremos un partidazo en cuartos, digno de ver hasta para el aficionado neutral; adelanto que un Alemania - Portugal puede dar mucho juego. Esperemos que esta semifinal adelantada que a principios de junio todo el mundo firmaba, la podamos ver la próxima semana; en tal caso, un "grande" caería en cuartos. Según marca la tradición, ya no seríamos los únicos. Ojalá se rompa este año la estadística y sea otra gran selección la que abandone primero. Señor Lineker, ayer no hubo suerte pero estese tranquilo, no me olvidaré de su frase, por lo menos, hasta que acabe el torneo.
No hay ningún misterio. Él es el Dios de la arcilla. Lo viene demostrando partido a partido. Con cuatro títulos de Roland Garros e igualando al mítico Börg no nos queda otra que rendirnos a sus pies. Hasta el número uno del mundo, Roger Federer, siente una agonía psicológica cuando juega contra él. Pero esa presión se la ha creado Rafa ganándole en multitud de finales; y es que no pueden con él. París tiene, desde el año 2005, un emperador, y es español. Bien es sabido que este hecho no satistace al pueblo francés, que intenta año tras año destronarle de "su" sitio, bien para colocar a un paisano o bien al maestro suizo. Pero esa es la ventaja de Rafa, cuanta más presión, más "raza". Hasta en mi interior siento esa rabia que el número dos demuestra en cada esfuerzo, en cada bola. Me encuentro tan metido cada partido suyo que hasta yo mismo desearía meterle un punto, para saber qué se siente cuando bates a este monstruo de raza superior. Pero minuto a minuto uno se va dando cuenta del potencial y de la fuerza que tiene; te va poco a poco animando, incluso a soltar algún taco después de algun golpe espectacular. No adelanto nada afirmando que esta fiera dio, da y dará mucha guerra en este deporte, sobre todo en esta superficie. Tengo que felicitarle por ser nuevamente campeón y por hacernos disfrutar a los demás. Es un ejemplo a seguir, de superación, entrega y coraje. Día a día sé que está más cerca de ese momento histórico que cada día le quita sueño... o se lo da, porque soñar no cuesta; y no es otro que ser número uno del mundo. Ya está más cerquita. Y aún puede acercarse más dentro de unos días. Comienza la temporada de hierba y le veo más fuerte. No sé porqué pero me da a mí que este año puede hacer algo grande. Derrotar al maestro en "su" casa no es nada fácil, pero lo tiene cada día más cerca. Ya dio guerra en 2007, y dará más por supuesto en 2008. Ánimo Rafa!
El "Europass", balón oficial diseñado para la Eurocopa de Austria y Suiza, comenzó a rodar el pasado sábado 7 de junio. Aquel día tuve la suerte de ver el partido inaugural (Suiza - República Checa) en la sala de embarque del aeropuerto de Toulouse, a la espera de emprender el viaje de regreso a España. Eran muchos los recuerdos que invadían mi mente en aquella tarde primaveral, pues hacía sólo unas cuatro horas que estaba finiquitando mi larga y dilatada estancia en Limoges. Pero fue en un instante lo que me hizo cambiar el "chip" de repente. Ver aquella pantalla de plasma con aquel ambiente de gala me hizo despertar ese gusanillo futbolero que desde hace tiempo tenía dormido. Es lo que tienen las grandes citas en las que, casi siempre, está España.
Con el paso de los minutos intentaba recordar la composición de todos los grupos y los jugadores más importantes de cada selección, engañándome a mí mismo diciéndome una y otra vez "este año nos toca". En aquel partido inaugural los dioses del fútbol quisieron que fuera el equipo checo en llevarse el partido, gracias a un solitario gol después de un rechace tras un despeje, aparentemente bien hecho, del equipo suizo. "Esta es la suerte que siempre le falta a España", me dije; "1-0, minuto setenta y pico, y 3 puntitos". Estoy seguro de que para más de uno se nos hacía eterno el debut de España en esta Euro. Tanto oír hablar de Rusia desde que se llevó a cabo el torneo me hacía pensar que el partido ya empezó allí, y que teníamos mucha prisa, sin empezar a jugar, de marcar el primer gol.
Con ese "miedo" en el cuerpo me preparé para ver el partido tres días más tarde, en el verdadero debut de la roja. Mis nervios se iban relajando a medida que pasaban los minutos, porque veía a la gente tranquila. Y más cuando marcamos tan rápido el primero. Me gustó la forma. Balón largo, contragolpe rápido, y Villa, como insecto del área, clava el aguijón. Al igual que el segundo, "gol de pizarra", decía mi tío.
En el comienzo de la segunda parte nos relajamos un poco, pero ví tranquilidad. Los minutos pasaban y no había de qué preocuparse. Sin casi darme cuenta, llegó el tercero, un golazo. La entrada de Cazorla me gustó, parece un "ratoncín"; es rápido, buen driblador y además tiene inteligencia. Para mí, en ese instante, acabó el partido. Los otros dos goles sirvieron, respectivamente, para cabrear a Casillas y para ajustarle más tarde las lentes al linier. Máxima goleada de la primera vuelta para comenzar, pero ojo, así empezamos el pasado mundial. Espera Suecia, o lo que es lo mismo, espera Ibrahimovic. Si jugamos tranquilos, con toque y algo más de presión, el partido debe ser nuestro.